Por: Dra. Hildamary Diaz Rozett
Pediatra
Especialista en Lactancia
Con frecuencia escuchamos que la leche materna es el mejor alimento que un recién nacido puede ingerir durante sus primeros 6 meses de edad. Este dato es cierto y tiene que ver con el hecho de que la leche materna incluye todos los nutrientes que un recién nacido necesita. Desde grasas, carbohidratos y proteínas, hasta vitaminas, minerales y factores bioactivos que contribuyen en el desarrollo temprano del sistema digestivo de la criatura. De igual manera, está probado que la lactancia contribuye al desarrollo del vínculo entre la madre y su hijo.
En este artículo, profundizo sobre las propiedades de la leche materna, de modo que puedas entender por qué su ingesta es beneficiosa para tu bebé.
Propiedades de la leche materna
Grasas y carbohidratos – La leche materna contiene grasas que ejercen una función importante en el desarrollo neurológico de tu bebé. En cada 100 mililitros de leche materna hay alrededor de 3.5 gramos de grasa. De igual manera, es fuente de carbohidratos, siendo la lactosa el principal nutriente dentro de este renglón. La presencia de la lactosa en la leche materna es más alta que en otro tipo de leches y sirve como fuente de energía. Además son importantes para combatir infecciones.
Proteínas – La leche materna contiene una menor concentración de proteínas que la leche normal, lo cual la hace más adecuada para tu bebé. A diferencia de la leche de vaca, las proteínas contenidas en la leche materna, no le causarán intolerancia a la lactosa.
Vitaminas y minerales – Con excepción de la vitamina D, la leche materna ofrece la cantidad adecuada de la mayoría de las vitaminas y minerales que necesitará tu bebé durante sus primeros 6 meses. Para corregir la deficiencia de vitamina D en la alimentación temprana del niño, es recomendable suplementarle la vitamina por vía oral y exponerlo al sol de forma moderada.
Factores anti-infecciosos – Otros componentes importantes en la leche materna son los que fortalecen su sistema inmunológico. Entre ellos se encuentran las inmunoglobulinas, los glóbulos blancos y las proteínas del suero o oligosacáridos. Mediante la lactancia, el bebé recibe protección de esos anticuerpos evitando infecciones y enfermedades.
Elementos bioactivos – La lipasa, presente en la leche materna es un elemento bioactivo que ayuda a la digestión de la grasa en el intestino delgado de la criatura, mientras que el factor epidérmico de crecimiento, estimula la maduración de las células de la mucosa del intestino para mejorar la absorción y la digestión de los nutrientes que el bebé consume.
Otros beneficios
Por otra parte, estudios han confirmado la importancia de la lactancia materna para el desarrollo cognitivo de los bebés. La leche que produce la madre aumenta los niveles de grasas poliinsaturadas y fosfolípidos en la corteza cerebral del recién nacido. El suministro de estas sustancias es necesario para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso, ya que el bebé no las produce de forma independiente.
La lactancia materna también reduce el riesgo de que el bebé desarrolle enfermedades cardiovasculares, diabetes u obesidad en el futuro. Esto sucede por varias razones. Una de ellas está relacionada con que los bebés que son amamantados logran controlar la cantidad de leche que ingieren, desarrollando una mayor sensación de saciedad.
Problemas al lactar
A pesar de que la lactancia materna es el método natural y más recomendado por pediatras, a veces hay madres que confrontan problemas para lograr lactar a sus bebés. En caso de que confrontes problemas produciendo leche materna o lactando a tu bebé, debes consultar con tu pediatra de confianza de inmediato, de modo que pueda recomendarte un método alternativo y que la alimentación de la criatura no se vea afectada.


