Por: María C. Jiménez Almodóvar, MD
Los cólicos son un padecimiento que con frecuencia se manifiesta en los niños y niñas lactantes a partir de las seis semanas de vida, tendiendo a disiparse a los 4 meses de su nacimiento. El padecimiento de cólicos se refleja cuando el bebé llora intensamente y sin aparente razón. Además del llanto intenso, cuando un bebé es afectado por cólicos tiende a enrojecerse y cierra sus puños, endureciendo sus brazos y arqueando sus piernas.
Posibles causas
A menudo se desconoce la causa exacta de los cólicos en un niño o niña lactante pero, algunas de estas pueden estar relacionadas a dolor por gases, hambre, alimentación excesiva, intolerancia a ciertos alimentos o proteínas en la leche materna o la fórmula, sensibilidad a determinados estímulos, miedo, frustración o incluso excitación. Sin importar la causa que los provoque, los cólicos son motivo de mucha molestia para los niños lactantes, espantando sus horas de sueño y provocándoles llantos difíciles de apaciguar. Es por ello que la madre y el padre del niño deben estar preparados para no perder la calma. Ante un episodio de cólicos se recomienda mecer al bebé, pasearlo al hombro caminando despacio, darle masajes suaves en la espalda y pasearlo en el coche con delicadeza.
Los nutrientes que son transmitidos mediante la leche materna pueden ser los causantes de los cólicos en el bebé. Es recomendable que si su niño o niña tiene cólicos y está siendo amamantado, usted se restrinja en la ingesta de ciertos alimentos como lo son los estimulantes, la cafeína, el chocolate, las nueces y los lácteos. Aunque algunas madres lactantes optan por no ingerir vegetales causantes de gases como el brócoli, el repollo y las habichuelas, múltiples estudios no han establecido relación entre su ingesta y efectos adversos en el bebé. Tenga en cuenta además, consultar con su médico acerca de medicamentos que pueden ser transmitidos al bebé a través de la leche materna.
Cómo evitar los cólicos
Sobrealimentar o alimentar al bebé de manera rápida puede afectar su digestión causándole cólicos. Cuando toque el momento de alimentar a su niño o niña, hágalo de manera calmada. Este proceso puede tomar hasta unos 20 minutos si se hace correctamente. Si usted nota que el bebé está alimentándose rápidamente, utilice una mamadera con un orificio pequeño. Por otra parte, muchos bebés son sensibles a las proteínas contenidas en la leche maternizada o “fórmula” para bebés, por lo que una consulta sobre el tema con el pediatra de su niño o niña puede serle de beneficio.
Los cólicos son muy comunes y es importante saberlos manejar de manera informada y con mucha paciencia. Consulte con su pediatra de manera preventiva para que, al enfrentar un episodio de esta naturaleza usted se encuentre lista y preparada.


